El viñedo
Nuestros viñedos se sitúan en el Val do Salnés, entre los concellos de Meaño y Sanxenxo, en un entorno marcado por la cercanía al mar, la influencia atlántica y una larga tradición vitícola.
Trabajamos parcelas de distinta edad y carácter, siempre con una idea común: cuidar el viñedo desde el respeto, sin forzar rendimientos y dejando que cada finca se exprese según su lugar y su tiempo.
El suelo y el lugar
Los suelos son mayoritariamente arenosos y de origen granítico, con presencia de jabre y depósitos cuaternarios. Son suelos poco profundos, bien drenados y ligeramente ácidos, que favorecen producciones contenidas y una maduración lenta y equilibrada.
Estas condiciones, junto con la influencia atlántica y la cercanía al mar, permiten obtener uvas con frescura natural, buena concentración y una marcada expresión mineral y salina.
Las fincas
En Meaño, contamos con parcelas situadas en la parroquia de Simes, donde se encuentran algunas de las viñas más ligadas al origen del proyecto.
Entre ellas destacan la finca Areas y la finca Eira, ambas plantadas por mi padre.
Areas, orientada al suroeste y plantada en 1979, es una de las viñas más antiguas de la bodega, con producciones naturalmente bajas y uvas de pequeño tamaño.
Eira, que rodea la bodega y fue plantada a finales de los años 80, cuenta también con cepas viejas, bien adaptadas al entorno y plenamente integradas en el paisaje y en el trabajo diario.
Junto a estas parcelas, trabajamos también otras fincas en la zona de Xil, con cepas centenarias, que aportan profundidad, memoria y una expresión muy singular del viñedo tradicional del Val do Salnés.
En Sanxenxo, trabajamos fincas situadas en la zona de Aios–Noalla, próximas al mar y claramente influidas por el entorno atlántico. Son parcelas que aportan frescura, tensión y un carácter muy ligado al lugar.
Además, incorporamos la Finca Fabaiños, una parcela de 2 hectáreas conducida en espaldera, que representa una parte importante del viñedo actual y permite un trabajo más regular y preciso, siempre desde un manejo respetuoso y orientado a la calidad.
El trabajo en la viña
La conducción del viñedo combina el emparrado tradicional, muy presente en las parcelas más antiguas, con la espaldera, especialmente en plantaciones más recientes.
Este equilibrio permite adaptar el trabajo a cada finca, favorecer la aireación y mantener un control adecuado del vigor, buscando siempre uvas sanas y equilibradas.
Las producciones son contenidas, fruto tanto del suelo como de la edad de las cepas y de una viticultura atenta, basada más en la observación que en la intervención.
Una forma de entender el viñedo
Cada finca aporta matices distintos, pero todas comparten una misma manera de entender el viñedo: respeto por el lugar, atención constante y tiempo.
El viñedo no se fuerza; se acompaña.
Y es ahí, en el campo, donde empieza realmente el vino.






